Carlos ‘El Pibe’ Valderrama dejó boquiabiertos a sus seguidores al despedirse de la emblemática cabellera afro rubia que durante más de cuatro décadas lo convirtió en uno de los personajes más reconocibles del fútbol colombiano.
El exfutbolista samario, de 65 años, protagonizó el cambio de imagen en compañía de su esposa, Elvira Redondo, quien tomó dos máquinas de cortar cabello y comenzó a raparlo hasta dejarle la cabeza completamente despejada.
El momento quedó marcado por las bromas de la pareja. Antes de comenzar, Redondo le preguntó si estaba listo para el cambio, a lo que Valderrama respondió entre risas: «Más o menos». Durante el procedimiento, el exjugador también comentó que le causaba curiosidad imaginar la reacción de sus nietos cuando lo vieran sin su característica melena.
Al terminar, su esposa lo bautizó como «El calvo Valderrama». El propio Pibe examinó su nueva apariencia y reaccionó con naturalidad: dijo que se veía «bacano».
La transformación llamó la atención porque su afro no era un simple detalle estético. Durante años, el cabello rubio y abundante fue parte inseparable de su identidad pública, tanto como su número 10 y su particular manera de conducir el balón.
Valderrama comenzó a llamar la atención por su melena desde sus primeros pasos en el fútbol, cuando jugaba con la Selección Magdalena en 1980. Después, su paso por el Unión Magdalena y otros equipos consolidó una imagen que terminaría recorriendo las canchas de Colombia y del mundo.
Su cabellera también se convirtió en una especie de sello personal. En su época como jugador, el samario era especialmente celoso con ella y no toleraba que se la halaran, un gesto que consideraba una provocación.
Más allá de la sorpresa por su nuevo aspecto, el cambio representa una ruptura con una de las imágenes más arraigadas del deporte colombiano. El Pibe, recordado por su visión de juego, sus pases y su liderazgo con la Selección Colombia, demuestra que puede tomarse con humor una transformación que pocos habrían imaginado.
El afro desapareció, pero el apodo de El Pibe y su lugar en la historia del fútbol colombiano siguen intactos.









