Las organizaciones criminales latinoamericanas están ampliando su presencia en Europa y han pasado de establecer alianzas con mafias locales a desarrollar negocios propios en distintos países del continente. Así lo advierte una investigación especial del diario británico The Guardian, que incluye entre los grupos con operaciones transnacionales al Clan del Golfo, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y estructuras disidentes de las FARC.
Según la investigación, las redes criminales tienen presencia activa en países como España, Portugal, Países Bajos, Bélgica y Francia, mientras sus conexiones comerciales se extienden hasta Alemania, Rumania, Croacia y Eslovaquia.
El panorama descrito apunta a una expansión que supera las fronteras latinoamericanas y que plantea nuevos desafíos para las autoridades encargadas de combatir el narcotráfico, el lavado de activos y otras actividades ilícitas.









