La discusión sobre el salario mínimo que regirá en Colombia durante 2027 ya comenzó a tomar forma, aunque todavía no existe un porcentaje oficial de incremento. El Gobierno de Abelardo De La Espriella dejó claro que la negociación deberá partir de criterios técnicos, jurídicos y económicos, alejándose de decisiones sustentadas únicamente en consideraciones políticas.
La primera sesión extraordinaria de la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales reunió al Gobierno, empresarios y representantes de los trabajadores para comenzar a definir la ruta de negociación. Como parte de este proceso se acordó avanzar en mesas técnicas y jurídicas y mantener abierto el diálogo entre los distintos sectores.
Uno de los principales mensajes del Ejecutivo es que el aumento del salario mínimo deberá guardar relación con variables como la inflación, la productividad laboral y el comportamiento de la economía.
El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, ha planteado que el salario debe crecer en proporción con la productividad y ha llamado a actuar con responsabilidad frente a un ajuste que tiene efectos sobre toda la economía.
La discusión adquiere especial relevancia luego del incremento aplicado para 2026, que llevó el salario mínimo a $1.750.905 y el auxilio de transporte a $249.095, para un ingreso mensual de $2 millones para quienes reciben ambos conceptos. El aumento del salario básico fue superior al 23 %, una decisión que continúa siendo objeto de controversia jurídica ante el Consejo de Estado.
Ahora, el escenario para 2027 es diferente. El Ejecutivo busca que la nueva cifra sea resultado de la concertación y de las variables económicas que establece el marco legal, mientras empresarios y trabajadores preparan sus propuestas.
La ministra del Trabajo, Natalia López Fuentes, sostuvo que el diálogo debe desarrollarse con sustento técnico y jurídico y bajo la premisa de escuchar a todos los sectores antes de adoptar decisiones. También propuso que la mesa de concertación tenga una agenda permanente durante el año y no funcione únicamente cuando llega la discusión anual del salario mínimo.
La inflación será una de las variables clave
El contexto económico también será determinante. El DANE reportó que la inflación anual en septiembre de 2026 llegó al 6,29 %, mientras que la variación acumulada en los primeros nueve meses del año alcanzó el 5,74 %.
Estos indicadores serán parte del escenario que deberán analizar Gobierno, empresarios y trabajadores antes de definir el incremento definitivo.
Por ahora, no existe una cifra oficial sobre cuánto subirá el salario mínimo en 2027. Algunas proyecciones de analistas han planteado escenarios alrededor del 8 %, tomando como referencia una inflación cercana al 7 % y un punto adicional por productividad, pero esas cifras corresponden a estimaciones y no a una decisión del Gobierno.
La Comisión tiene previsto continuar el proceso de concertación. Los distintos sectores pueden presentar sus observaciones y propuestas, mientras que una nueva reunión está programada para el 13 de octubre. La negociación formal del porcentaje se concentrará hacia el cierre del año.
Así, el debate por el salario mínimo de 2027 apenas comienza y tendrá sobre la mesa dos objetivos que suelen generar posiciones distintas: proteger el poder adquisitivo de los trabajadores y, al mismo tiempo, evitar que el incremento termine generando mayores presiones sobre la inflación, el empleo y las finanzas públicas.










