La capital del Atlántico atraviesa una severa ola de calor que ha alterado las rutinas de la ciudadanía y puesto en alerta a las autoridades de gestión del riesgo en la Región Caribe. Reportes del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) e iClima señalan que, si bien las temperaturas del aire rondan los 35 °C y 39 °C, factores como el concreto urbano, la radiación solar y la disminución de la humedad relativa proyectan sensaciones térmicas que alcanzan picos de entre 50 °C y 55 °C en sectores como Simón Bolívar y el área metropolitana de Soledad.
Alertas por incendios forestales, impacto socioeconómico y pronóstico climático
Niveles de alerta en el Atlántico: El Ideam emitió alerta roja para nueve municipios del departamento —entre ellos Baranoa, Galapa, Malambo, Sabanalarga y Usiacurí— ante el elevado riesgo de incendios de cobertura vegetal producto del ambiente seco. Barranquilla y Soledad permanecen en nivel amarillo. El nuevo director de la Defensa Civil, mayor general Jorge Humberto Jerez Cuéllar, confirmó el despliegue de brigadas de prevención para mitigar conatos de emergencia.
Adaptación de la ciudadanía y comercio local: Los habitantes han debido modificar sus horarios de movilidad, reduciendo la exposición directa al sol en horas de la tarde, mientras se registra un aumento en la demanda de productos de refrigeración informal y venta de hielo para contrarrestar los efectos del clima.
Proyección de El Niño e impacto de corto plazo: El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) advirtió que las anomalías en el Pacífico Ecuatorial confirman el fortalecimiento sostenido de El Niño, previendo que su pico máximo se alcance entre octubre y diciembre de 2026, extendiéndose hasta el primer trimestre de 2027 con temperaturas hasta 3,5 °C por encima de lo normal en Colombia. Pese al panorama de sequía, el Ideam prevé la probabilidad de lluvias localizadas entre el 60 % y 70 % por el paso de una onda tropical, así como vientos de hasta 21 nudos en la cuenca del mar Caribe.
El escenario de variabilidad climática reitera la urgencia de estructurar planes regionales de contingencia y ajustar los marcos de ahorro y consumo energético para el norte del país, garantizando la protección de la salud pública y la seguridad territorial frente a los eventos hidrometeorológicos extremos.










