El presidente Abelardo de la Espriella respondió de manera contundente a las condiciones planteadas por Fredy Castillo Carrillo, alias Pinocho, uno de los principales cabecillas de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), quien manifestó su disposición a entregarse a las autoridades, pero pidió garantías jurídicas y una ley de sometimiento que le permita conocer de antemano la pena que enfrentaría.
La respuesta del mandatario fue tajante: su Gobierno no negociará con estructuras criminales ni aceptará que sus integrantes impongan condiciones para someterse a la justicia.
Alias Pinocho, quien permanece oculto y tiene requerimientos judiciales en Colombia y Estados Unidos, aseguró en una entrevista que estaría dispuesto a entregarse si se establece un mecanismo legal que le permita cumplir una pena que, según dijo, podría ser de cinco años.
El jefe de las ACSN sostuvo que una eventual entrega también podría facilitar que otros integrantes de la organización abandonen las armas y se sometan a la justicia.
“Si hay una ley de sometimiento a la justicia, unas garantías, me entrego, ayudo, aporto para que se sepan muchas verdades que Colombia debe saber. Y voy a Estados Unidos y arreglo mi problema directamente”, manifestó Castillo.
El cabecilla también aseguró que no teme a las autoridades estadounidenses y expresó su disposición a viajar a ese país para responder por los señalamientos relacionados con narcotráfico.
Sin embargo, dejó claro que no estaría dispuesto a entregarse sin conocer previamente las condiciones judiciales que enfrentaría.
“Yo tampoco voy a entregarme a la justicia sin saber cuántos años voy a pagar de cárcel”, sostuvo.
La respuesta del presidente
Ante esas declaraciones, el presidente De la Espriella instruyó al ministro de Defensa, general (r) Jorge Mora, y al ministro de Justicia, Iván Cancino, para que coordinen las acciones necesarias encaminadas al sometimiento de alias Pinocho.
El jefe de Estado puso incluso un plazo de una semana para avanzar en ese procedimiento.
“Señores ministros de Defensa y de Justicia, por favor, coordinen, en un plazo perentorio de una semana, el sometimiento a la justicia de este sujeto”, escribió el mandatario en su cuenta de X.
Pero el presidente también dejó claro que, desde su perspectiva, una eventual entrega debe producirse sin negociaciones políticas ni condiciones impuestas por el cabecilla de las ACSN.
“Recuerden: aquí no hay negociaciones, dilaciones ni exigencias”, afirmó.
De la Espriella agregó que, si alias Pinocho decide no entregarse y continúa enfrentándose al Estado, las Fuerzas Militares deberán actuar contra él.
“Si no se entrega y continúa enfrentando al Estado, delinquiendo y haciendo daño, la orden es darle de baja, como en derecho corresponde. ¡Firme por la Patria!”, señaló.
El pulso por una eventual entrega
La controversia se produce después de la muerte de alias Bendito Menor, otro de los principales integrantes de las ACSN, en medio de las operaciones de la Fuerza Pública contra esta organización.
Tras ese golpe, alias Pinocho manifestó públicamente su disposición a explorar una salida judicial, pero condicionó su entrega a la existencia de una ley de sometimiento y a garantías para él y los demás integrantes de la estructura.
El cabecilla enfrenta una orden de captura en Colombia relacionada con un proceso por el asesinato de un líder, acusación frente a la cual se declaró inocente, además de un requerimiento por delitos asociados al narcotráfico.
Su propuesta abre un nuevo escenario para el Gobierno: mientras Pinocho habla de garantías, beneficios judiciales y una pena que estaría dispuesto a cumplir, la Casa de Nariño insiste en que cualquier sometimiento debe hacerse dentro de la ley y sin negociaciones con las organizaciones criminales.
La pregunta ahora es si alias Pinocho aceptará entregarse bajo las condiciones fijadas por el Gobierno o si continuará oculto, escenario en el que la Fuerza Pública mantendría las operaciones para ubicarlo y capturarlo.










