Durante su intervención, Verano calificó de “absurdo” que los usuarios del Caribe continúen enfrentando incrementos en la facturación del servicio de energía, pese a que las altas temperaturas obligan a los hogares a utilizar durante más tiempo ventiladores, abanicos y aires acondicionados.
El mandatario departamental comparó las condiciones de consumo de la Costa con las de Bogotá y destacó la diferencia de temperatura entre ambas regiones.
“Mientras una persona en Bogotá puede estar con una temperatura de 15 grados, aquí estamos a 36. Son 20 grados adicionales”, señaló Verano, al explicar que las condiciones climáticas del Caribe tienen un impacto directo sobre el consumo eléctrico de los hogares.
Para el gobernador, esta realidad no puede ser ignorada a la hora de diseñar las políticas relacionadas con el servicio de energía. A su juicio, las medidas destinadas a reducir el consumo no deberían traducirse en mayores castigos económicos para las familias que necesitan consumir más debido al clima.
“Debe haber una especie de reconocimiento a la necesidad”, sostuvo.
Verano planteó que las autoridades deberían anticiparse a los periodos de mayor demanda y garantizar con suficiente tiempo la disponibilidad de energía requerida para atender a los usuarios.
En ese sentido, cuestionó el papel que viene desempeñando la CREG y consideró que una de sus principales funciones debe ser anticipar las necesidades del sistema y tomar las medidas necesarias para garantizar el abastecimiento.
El gobernador también defendió la posibilidad de establecer un tratamiento diferencial para los departamentos y municipios de la Costa Caribe, teniendo en cuenta las condiciones climáticas y los niveles de consumo que se registran en la región.
Según Verano, no es adecuado aplicar los mismos criterios de consumo a una zona con temperaturas moderadas y a otra donde el calor obliga a mantener encendidos durante buena parte del día equipos de refrigeración y ventilación.
El mandatario aseguró que la diferencia en los niveles de consumo es considerable. Mientras, según sus cifras, un usuario promedio en Bogotá consume alrededor de 300 kilovatios hora al mes, en la Costa Caribe el consumo puede superar ampliamente ese nivel.
Incluso, afirmó que en hogares de estratos bajos de la región el consumo puede ubicarse entre 800 y 1.000 kilovatios hora mensuales, debido principalmente a las necesidades de ventilación y refrigeración.
“Claro que tiene que haber una manera de cargar el precio de la energía totalmente diferente”, manifestó Verano, quien insistió en que la regulación debe considerar las particularidades de cada región.
El gobernador también cuestionó a los integrantes de la CREG y puso en discusión si las decisiones regulatorias están siendo tomadas teniendo en cuenta las condiciones reales que enfrentan los habitantes de la Costa Caribe.
Su cuestionamiento quedó resumido en una frase que generó especial atención: “¿En qué país viven?”
La declaración abrió nuevamente el debate sobre la necesidad de revisar el esquema tarifario y las medidas adoptadas para enfrentar el aumento de la demanda energética en medio de las altas temperaturas y del fenómeno de El Niño.
Verano pidió que se analicen alternativas que permitan garantizar el servicio y atender las necesidades de los usuarios sin que el mayor consumo asociado a las condiciones climáticas termine convirtiéndose en una carga económica cada vez más elevada para las familias del Caribe.
El reclamo también pone la discusión sobre la mesa de la CREG y de sus directivos, ante la necesidad de definir si el actual modelo regulatorio contempla de manera suficiente las diferencias climáticas y de consumo existentes entre las regiones del país.










