El comandante de las Fuerzas Militares, mayor general Erik Rodríguez, aseguró que parte de la cúpula del ELN ya no se encontraría en territorio colombiano.
Según el oficial, Antonio García, Pablo Beltrán, Pablito y Silvana Guerrero estarían actualmente en Venezuela, desde donde algunos de los máximos dirigentes de esa organización continuarían ejerciendo influencia sobre sus estructuras.
La misma situación se presentaría con la Segunda Marquetalia. Rodríguez señaló que Iván Márquez, máximo jefe de esa organización, también estaría en territorio venezolano junto con otros integrantes de su cúpula.
Pero el movimiento de los cabecillas no necesariamente respondería a un traslado hacia grandes campamentos clandestinos.
De acuerdo con la información entregada por el mando militar, algunos de estos dirigentes estarían utilizando casas y fincas como lugares de refugio, incluso en zonas considerablemente alejadas de la frontera con Colombia, una modalidad que dificultaría su ubicación y captura.
La presencia atribuida a estas estructuras también habría avanzado hacia otras regiones venezolanas. Según Rodríguez, los movimientos relacionados con el ELN se extenderían desde las zonas fronterizas hasta el estado Amazonas e incluso hacia sectores próximos a Guyana.
Para las autoridades colombianas, esta situación demostraría que el accionar de estas organizaciones ya no puede analizarse únicamente como un fenómeno limitado a la frontera.
El refugio que complica la persecución
La eventual permanencia de los máximos cabecillas en Venezuela representa uno de los principales obstáculos para la estrategia de persecución impulsada por el Gobierno colombiano.
Mientras la Fuerza Pública desarrolla operaciones contra las estructuras armadas dentro del territorio nacional, los principales responsables de algunas de estas organizaciones podrían encontrarse fuera del alcance directo de las autoridades colombianas.
La situación se conoce en momentos en que la administración de Abelardo De La Espriella ha endurecido las operaciones militares y policiales contra los grupos armados y ha convertido la ubicación de sus máximos comandantes en una de sus prioridades de seguridad.
El ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, también se refirió al escenario y aseguró que el Gobierno pretende aumentar la presión internacional para que Venezuela ejerza control sobre los territorios en los que, de acuerdo con la inteligencia colombiana, estarían refugiándose integrantes de estas organizaciones.
De confirmarse la información, el escenario representaría un nuevo desafío para Colombia: mientras los mandos medios y las estructuras operativas enfrentan la ofensiva de la Fuerza Pública dentro del país, parte de la cúpula de las organizaciones armadas tendría la posibilidad de permanecer al otro lado de la frontera.
La revelación de las Fuerzas Militares vuelve así a poner a Venezuela en el centro de la discusión sobre la seguridad colombiana y sobre el futuro de las estructuras que durante décadas han mantenido presencia en diferentes regiones del país.
Ahora, el reto para las autoridades será establecer con precisión dónde se encuentran estos cabecillas, qué capacidad conservan para impartir órdenes desde territorio venezolano y qué acciones podrían emprenderse para evitar que ese país termine convertido en un refugio permanente para los máximos responsables de las organizaciones armadas que operan contra Colombia.










