El presidente Abelardo de la Espriella informó que la operación fue adelantada de manera conjunta por las autoridades y dejó como resultado la captura de dos presuntos integrantes de una organización criminal, además de la incautación del cargamento de estupefacientes.
El resultado fue presentado por el Gobierno como un nuevo golpe a las estructuras dedicadas al tráfico de drogas y como una muestra de la capacidad operacional de la Fuerza Pública para afectar las finanzas y las redes logísticas de las organizaciones criminales.
La magnitud del decomiso llamó especialmente la atención debido a que, según el balance entregado por el Ejecutivo, la droga incautada representaba más de 1,8 millones de dosis que ya no llegarán a los mercados ilegales.
En ese contexto, el mensaje de la DEA adquiere especial relevancia para la relación de cooperación entre Colombia y Estados Unidos en materia de lucha contra el narcotráfico.

La operación también pone de relieve el papel de la inteligencia y la coordinación entre las instituciones encargadas de combatir a las organizaciones criminales, especialmente aquellas que utilizan corredores estratégicos para movilizar grandes cantidades de cocaína.
Los dos capturados quedaron a disposición de las autoridades competentes y deberán responder por los delitos que les sean imputados dentro del proceso judicial.
Para el Gobierno Nacional, el resultado constituye un nuevo avance en su estrategia de seguridad y en la ofensiva contra las estructuras vinculadas al narcotráfico, mientras que la cooperación internacional continúa siendo uno de los componentes centrales para golpear las redes que operan más allá de las fronteras colombianas.
La operación se suma así a los recientes golpes propinados por la Fuerza Pública contra las organizaciones dedicadas al tráfico de estupefacientes y deja como principal resultado la afectación de un cargamento que, de acuerdo con el Gobierno, habría representado millones de dosis en las calles.










