La violencia no da tregua en este sector de Soledad. Desde el 17 de abril hasta el 26 de agosto, 11 personas fueron asesinadas en diferentes ataques con arma de fuego. En varios de los casos, los sicarios se movilizaron en motocicletas. La comunidad pide una intervención urgente de las autoridades.
El sonido de las motocicletas y los disparos se ha convertido en una de las mayores preocupaciones para los habitantes del barrio El Manantial, en Soledad. En poco más de cuatro meses, 11 personas han perdido la vida en distintos hechos violentos registrados en calles, zonas comerciales, espacios deportivos y sectores residenciales.
La cifra resulta especialmente preocupante por la frecuencia con la que se han presentado los ataques. El primer homicidio de esta racha ocurrió el 17 de abril y el más reciente se registró el 26 de agosto. Es decir, durante este periodo, la violencia golpeó repetidamente al mismo sector.
En la mayoría de los casos conocidos, los responsables habrían utilizado motocicletas para acercarse a sus víctimas, disparar y escapar rápidamente. Todos los homicidios relacionados con esta cadena fueron cometidos con arma de fuego.
El primer caso ocurrió el 17 de abril. Manuel Carlos Fontanilla Ramírez fue asesinado en la calle 12C con carrera 70. Según el reporte conocido por las autoridades, dos hombres llegaron al lugar en una motocicleta y uno de ellos disparó contra la víctima.
El 29 de mayo ocurrió un nuevo asesinato. Jhonny Ismael Rodríguez Pereira, de 27 años, fue atacado en la calle 63 con carrera 12. Un hombre habría llegado hasta donde se encontraba y le disparó en repetidas ocasiones.
La violencia volvió a aparecer pocos días después.
El 5 de junio, Johnny Rafael Jiménez Ucrós fue atacado en el parqueadero del supermercado Olímpica ubicado en la carrera 12 con calle 74.
La víctima acababa de descender de su vehículo cuando fue abordada, según la información preliminar, por dos hombres que se movilizaban en una motocicleta.
Los agresores le dispararon varias veces. Aunque fue auxiliado y trasladado para recibir atención médica, posteriormente se confirmó su muerte.
Una balacera frente a un centro comercial
Uno de los episodios más graves ocurrió el 20 de junio en el parqueadero del centro comercial Nuestro Atlántico.
La escena se convirtió en un intercambio de disparos que terminó con dos personas muertas y una tercera herida.
Las víctimas mortales fueron Jhon Freddy Muriel Tapia, de 29 años, y José Ángel Gutiérrez Barreto, conocido como ‘Pinky’, quien figuraba entre los más buscados por la Policía Metropolitana de Barranquilla.
Durante la balacera también resultó herido Miguel Ángel Fonseca Torres, de 36 años, quien se encontraba trabajando como motocarrista en el sector y recibió un impacto de bala en el cuello.
La información preliminar indicó que Muriel y Gutiérrez caminaban por el lugar cuando fueron interceptados por cuatro hombres que se movilizaban en dos motocicletas. Uno de los parrilleros habría descendido y comenzado a disparar.
El ataque terminó en un intercambio de disparos que dejó a Muriel muerto y a Gutiérrez herido. Fonseca, quien aparentemente se encontraba en la zona sin relación con el enfrentamiento, también fue alcanzado por una bala.
Julio y agosto: la violencia se aceleró
Lejos de disminuir, los ataques continuaron durante julio y agosto.
El 19 de julio, Carlos Antonio Sánchez, de 29 años y nacionalidad venezolana, fue asesinado cuando se movilizaba en motocicleta por la calle 66 con carrera 12.
Dos hombres que se desplazaban en otra motocicleta lo habrían interceptado y disparado en varias ocasiones. Sánchez murió en el lugar.
El 2 de agosto, Juan David Acosta Pérez, de 22 años, fue perseguido y asesinado en la carrera 12G con calle 68.
Los sicarios habrían seguido al joven antes de dispararle. En medio del ataque, una mujer de 52 años que se encontraba cerca recibió un impacto de bala en la pierna izquierda.
El caso generó especial preocupación porque evidenció el riesgo al que están expuestos los habitantes que quedan en medio de los ataques.
Una semana después, el 9 de agosto, fue asesinado Junior Orlando Serrano Arenal, de 33 años, en la carrera 13 con calle 65D.
Serrano se movilizaba en una motocicleta junto a su pareja sentimental cuando fue atacado.
Según los reportes de las autoridades, el hombre registraba 15 anotaciones judiciales por diferentes delitos, entre ellos homicidio, concierto para delinquir y fuga de presos. Además, en 2023 había figurado entre los más buscados de la Policía Metropolitana de Barranquilla.
El 22 de agosto, Ángelo Valdez Rodríguez, de 23 años, fue asesinado en las afueras del conjunto residencial Portal de Los Manantiales, en la calle 74 con carrera 12F.
Un hombre que se movilizaba en motocicleta habría llegado hasta el sitio y disparado contra el joven.
Tres días después ocurrió uno de los casos que más temor provocó entre los habitantes.
Una mujer fue asesinada mientras veía un partido de fútbol
El 25 de agosto, Katherine Mares Pérez, de 42 años, se encontraba junto a su pareja sentimental observando un partido de fútbol en la cancha del barrio, ubicada en la calle 72 con carrera 12C.
La tranquilidad del lugar terminó abruptamente cuando un sicario llegó y le disparó en repetidas ocasiones.
Katherine fue trasladada hasta la IPS Agrupasalud en un intento por salvarle la vida, pero murió debido a la gravedad de las heridas.
El hecho causó conmoción porque ocurrió en un espacio frecuentado por familias y personas que acostumbran reunirse para practicar o observar actividades deportivas.
Pero la violencia no terminó allí.
Otro asesinato un día después
El 26 de agosto, apenas 24 horas después del homicidio de Katherine, un nuevo ataque armado volvió a sacudir El Manantial.
Eran aproximadamente las 7:50 de la noche cuando dos hombres que se movilizaban en una motocicleta llegaron hasta la carrera 12 con calle 76.
De acuerdo con la información preliminar de la Policía, los sujetos dispararon en múltiples ocasiones contra varias personas que permanecían en el lugar.
Idelmario Alexander Piñeros Riveros, de 33 años, recibió varios impactos de bala y murió en el sitio.
Joismar Jair Cogollo Sanjuan, de 32 años, también resultó herido y fue trasladado a un centro asistencial.
Con este episodio, la cifra llegó a 11 homicidios en poco más de cuatro meses.
¿Por qué están matando en El Manantial?
Una de las principales preguntas que buscan responder los investigadores es si los diferentes asesinatos tienen relación entre sí.
Aunque cada caso permanece bajo investigación, entre las hipótesis aparece una posible disputa entre estructuras delincuenciales por el control territorial y de las rentas ilegales, especialmente las relacionadas con el microtráfico.
En el radar de las autoridades aparecen organizaciones como ‘Los Costeños’, ‘Los Pepes’ y ‘La Nueva Generación del Freseo’, grupos a los que se les han atribuido disputas por territorios y actividades ilícitas en diferentes sectores del área metropolitana de Barranquilla.
A esto se suma otro elemento que ha llamado la atención de los investigadores: varias de las víctimas registraban antecedentes o anotaciones judiciales, especialmente por delitos relacionados con homicidio, concierto para delinquir y tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.
Sin embargo, las autoridades deberán determinar en cada expediente el móvil del crimen y establecer si existe una conexión entre los homicidios.
La comunidad ya no se siente segura
Mientras los investigadores intentan establecer qué está detrás de esta cadena de asesinatos, quienes viven en El Manantial aseguran que el temor se ha instalado en el barrio.
Los habitantes manifiestan preocupación por la posibilidad de quedar atrapados en medio de un ataque armado o ser alcanzados por una bala perdida.
“La situación de inseguridad en el barrio El Manantial se ha vuelto insostenible. Ya no se puede estar en la calle por temor a ser víctima de alguna bala perdida o por estar en el sitio y hora equivocada”, expresó una habitante del sector.
La residente también cuestionó la presencia policial y aseguró que los recorridos de las patrullas no serían suficientes para garantizar la tranquilidad de los habitantes.
“No hay vigilancia constante. A veces unas patrullas hacen recorrido en el sector, pero es insuficiente”, manifestó.
La preocupación también está relacionada con el deterioro de algunos espacios públicos. Según la habitante, parques, canchas y zonas deportivas estarían siendo utilizados para actividades que generan conflictos y aumentan la percepción de inseguridad.
“Urge que las autoridades tomen cartas en el asunto y desplieguen un mayor operativo que pueda garantizar a la ciudadanía residente de El Manantial y barrios circunvecinos la seguridad que corresponde”, agregó.
11 homicidios y una pregunta que sigue sin respuesta
Once personas asesinadas en poco más de cuatro meses han dejado una comunidad atemorizada y obligado a poner nuevamente la lupa sobre la seguridad en este sector de Soledad.
La repetición de ataques con armas de fuego, el uso de motocicletas por parte de presuntos sicarios y la posibilidad de una disputa entre organizaciones criminales son elementos que ahora deberán ser analizados por las autoridades.
Mientras avanzan las investigaciones, los habitantes esperan que la respuesta no llegue únicamente después de cada homicidio.
En El Manantial, la preocupación es que el próximo disparo vuelva a romper la tranquilidad del barrio y que una persona que simplemente esté caminando por la calle, trabajando o viendo un partido termine convirtiéndose en una nueva víctima de la violencia.










