La operación se habría desarrollado entre la noche del martes y la madrugada del miércoles en el área del valle del río Bravo, en el sur de Texas. Según información oficial, las fuerzas estadounidenses emplearon un sistema láser multipropósito de alta energía diseñado para enfrentar amenazas aéreas no tripuladas.
El Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte y el Comando Norte de Estados Unidos confirmaron la operación, aunque las autoridades no entregaron detalles sobre el punto exacto desde donde fueron neutralizados los drones ni precisaron si los incidentes ocurrieron exclusivamente sobre territorio estadounidense o si alguno tuvo lugar en territorio mexicano.
Según el Ejército estadounidense, los drones representaban una “amenaza física” para militares y agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Las autoridades sostienen que los grupos criminales utilizan cada vez más aeronaves no tripuladas para facilitar actividades de tráfico ilegal de personas, transportar drogas y realizar labores de vigilancia sobre las fuerzas de seguridad.

El general de división Curtis Taylor, comandante de la Fuerza Operativa Conjunta de la Frontera Sur, afirmó que las redes criminales están recurriendo con mayor frecuencia a estos sistemas para apoyar sus operaciones ilícitas y vigilar a los uniformados y organismos encargados de hacer cumplir la ley.
El uso de un láser para neutralizar los drones marca un nuevo episodio en la creciente carrera tecnológica contra las aeronaves no tripuladas empleadas por organizaciones criminales. El sistema permite atacar este tipo de objetivos sin recurrir necesariamente a municiones convencionales.
El Ejército no reveló qué empresa fabricó el sistema empleado durante la operación. Estados Unidos ha venido incorporando progresivamente armas de energía dirigida y otras tecnologías antidrones como parte de sus estrategias de protección de sus tropas y de la infraestructura fronteriza.
La operación también genera atención por el contexto político entre Washington y Ciudad de México. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha advertido que cualquier operación unilateral de fuerzas estadounidenses en territorio mexicano constituiría una violación de la soberanía de su país.
Las autoridades estadounidenses, entretanto, han incrementado la vigilancia frente al uso de drones por parte de los cárteles mexicanos. Estos grupos suelen emplear aeronaves comerciales modificadas para transportar pequeños cargamentos de droga, vigilar movimientos de las autoridades y, en algunas zonas de México, incluso lanzar explosivos.
El episodio evidencia cómo los drones se han convertido en una nueva herramienta utilizada por las organizaciones criminales y, al mismo tiempo, en uno de los principales objetivos de los sistemas tecnológicos de defensa desarrollados por Estados Unidos para controlar las amenazas en su frontera sur.










