El presidente Abelardo De La Espriella anunció una nueva medida dentro de su ofensiva contra las estructuras criminales que operan desde los centros de reclusión y confirmó el traslado de 20 personas privadas de la libertad que permanecían recluidas en Barranquilla, algunas de ellas señaladas de pertenecer a organizaciones como Los Pepes y Los Costeños.
El mandatario aseguró que la decisión fue impartida directamente por él y que busca terminar con lo que calificó como “zonas de confort” para delincuentes que, pese a estar privados de la libertad, continuarían teniendo capacidad para ordenar o coordinar actividades criminales desde la ciudad.
“Por orden mía directamente, el INPEC está poniendo fin a las zonas de confort de quienes pretenden seguir delinquiendo desde las cárceles”, afirmó De La Espriella.
Según el presidente, 10 de los internos se encontraban detenidos en estaciones de Policía y otros 10 permanecían en la Cárcel Distrital de Alto Poder Criminal de Barranquilla.
¿Quiénes fueron trasladados?
Dentro del grupo aparecen personas identificadas por las autoridades con diferentes estructuras criminales que tienen presencia en Barranquilla y el área metropolitana.
Por orden mía directamente, el INPEC está poniendo fin a las zonas de confort de quienes pretenden seguir delinquiendo desde las cárceles.
Ordené el traslado a establecimientos penitenciarios de Bogotá de 20 personas privadas de la libertad que estaban recluidas en Barranquilla.…
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) August 25, 2026
Entre los nombres mencionados por el mandatario están Rodrigo Javier Pantoja Linero, alias ‘Rodrigo’ o ‘El Gamo’, señalado de pertenecer a Los Pepes; Brayan Camilo Lobo Guerrero, alias ‘El Lobo’ o ‘Comandante Gabino’, de Los Costeños; Fabio Andrés Diazgranados Pallares, alias ‘Caballo’, también señalado de Los Costeños; y Adrián Hernán Guerrero Peña, alias ‘El Miquito’.
También fueron incluidos en el listado Erick Fabián Molina Mendoza, señalado como integrante de Los Pepes; Carlos Mario Polo Pérez, alias ‘Pastel’; Jesús Andrés Arrieta Mercado, alias ‘Makelele’; Andrés Felipe Londoño Cáceres, alias ‘Chocolate’; José Eulises Flórez Blanco, alias ‘Ñeco’; José Luis Barrios Álvarez, alias ‘El Huequito’; Dairo Luis García Quintero, alias ‘El Pequeño’; y Wuainer Jesús Altamar Medina, alias ‘El Gordo Pan’, entre otros.
La medida apunta especialmente a evitar que personas consideradas de alta peligrosidad permanezcan en establecimientos o lugares de reclusión donde puedan conservar capacidad de influencia sobre estructuras criminales que operan en las calles.
Traslado bajo máxima seguridad
De acuerdo con el anuncio presidencial, los movimientos se realizan bajo rigurosas medidas de seguridad, con participación y apoyo de la Fuerza Pública.
El objetivo es evitar posibles fugas, rescates o ataques durante el desplazamiento de los internos hacia Bogotá.
Una vez lleguen a la capital del país, los 20 privados de la libertad no permanecerán necesariamente en un mismo establecimiento.
El Gobierno indicó que, durante los siguientes 15 días, serán distribuidos en diferentes cárceles del territorio nacional, de acuerdo con las evaluaciones y determinaciones de seguridad que realice el INPEC.
La apuesta del Gobierno contra el crimen desde las cárceles
El anuncio se produce en medio de una estrategia más amplia del Gobierno para impedir que las cárceles sean utilizadas como centros de coordinación de actividades delictivas.
La administración también ha puesto la lupa sobre el uso ilegal de teléfonos celulares dentro de los establecimientos penitenciarios, particularmente por su posible utilización para ordenar extorsiones, amenazas y otras acciones criminales.
En ese contexto, De La Espriella lanzó un mensaje directo a las estructuras delincuenciales.
“Desde las cárceles no se extorsiona, no se amenaza ni se dirige el crimen. Las cárceles de Colombia las controla el Estado, no los delincuentes”, afirmó.
El mandatario cerró su pronunciamiento con una advertencia que resume el alcance de la decisión: “Se acabaron los privilegios y la alcahuetería con el crimen”.
Ahora la expectativa está puesta en el destino definitivo de los 20 internos y en los resultados que pueda producir su dispersión en diferentes establecimientos penitenciarios. La decisión también abre un nuevo interrogante sobre cuánto poder de coordinación mantienen las estructuras criminales desde las cárceles y si estas medidas lograrán cortar efectivamente sus comunicaciones y capacidad de mando hacia el exterior.










