El presidente Abelardo De La Espriella y el contralor general electo, Jorge Eliécer Laverde, sostuvieron un encuentro en el que trazaron una agenda conjunta para fortalecer la lucha contra la corrupción y garantizar una mayor protección de los recursos públicos.
La reunión representa uno de los primeros acercamientos institucionales entre el nuevo Gobierno y quien estará al frente de la Contraloría General de la República durante el periodo 2026-2030, en momentos en que la administración nacional ha puesto el control del gasto público y la transparencia como uno de sus principales objetivos.
Durante el encuentro, De La Espriella y Laverde coincidieron en la importancia de fortalecer los mecanismos de vigilancia sobre el manejo de los recursos del Estado y trabajar para evitar que dineros destinados a programas sociales, obras e inversión pública terminen siendo desviados.
Laverde fue elegido por el Congreso de la República con 269 votos para asumir la dirección del máximo organismo de control fiscal del país. Su elección se produce en medio de las expectativas por una nueva etapa en la vigilancia de la contratación y el uso del patrimonio público.
Una posesión fuera de Bogotá
Uno de los elementos que más llama la atención alrededor de la llegada de Laverde a la Contraloría es el lugar escogido para su posesión.
El nuevo contralor asumirá oficialmente el cargo el próximo 27 de agosto en La Dorada, Caldas, municipio del que es oriundo.
La decisión se suma a la apuesta del Gobierno de De La Espriella por trasladar parte de los actos institucionales y de las decisiones de Estado hacia las regiones, en lugar de concentrarlos exclusivamente en Bogotá.
Para el Ejecutivo, llevar este tipo de ceremonias a los territorios busca reforzar el mensaje de descentralización y acercamiento de las instituciones nacionales a las comunidades.
Control a los recursos públicos
La Contraloría General tiene entre sus principales responsabilidades vigilar la gestión fiscal de las entidades públicas y determinar eventuales responsabilidades cuando se presenten daños al patrimonio del Estado.
Por eso, la relación entre el Gobierno Nacional y el organismo de control será determinante durante los próximos años, especialmente frente a los grandes proyectos de inversión, los recursos destinados a la reconstrucción tras la emergencia por el terremoto y los programas sociales que se implementen en las regiones.
El encuentro entre De La Espriella y Laverde abre así una nueva etapa de coordinación institucional, con el compromiso de mantener la vigilancia sobre los recursos públicos y fortalecer las acciones encaminadas a combatir la corrupción.
La posesión en La Dorada, además de marcar el inicio formal del periodo 2026-2030, se convertirá en una señal del énfasis regional que el nuevo Gobierno pretende imprimir a sus principales actuaciones institucionales.










