La tensión entre el saliente ministro de Hacienda, Diego Guevara y el presidente Gustavo Petro, llegó a su punto máximo con la salida de Guevara. Su renuncia, confirmada ayer, se produjo tras un desacuerdo con el presidente sobre el manejo del gasto social y la regla fiscal.
Según fuentes cercanas al gobierno, el problema radica en la desconfianza del presidente hacia los funcionarios de Hacienda. En la cartera económica, durante varias administraciones, se habría repetido un patrón: negar la viabilidad de ciertos gastos cuando sí era posible ejecutarlos. Esto generó una situación en la que, ahora que realmente no hay margen fiscal, el presidente no cree en las advertencias técnicas.
Personas cercanas al exministro señalan que figuras clave en la toma de decisiones, como Marcela Numa y José Roberto Acosta, jugaron un papel determinante en la defensa de la regla fiscal, limitando la capacidad del gobierno para aumentar el gasto social. Acosta, exdirector de Crédito Público y actual embajador en Argentina, habría sido especialmente insistente en mantener las restricciones fiscales incluso cuando el mercado permitía cierta flexibilidad.
El debate final entre el presidente y Guevara ocurrió ayer. Mientras el ministro argumentaba desde un punto de vista técnico, el mandatario sostenía su posición política, lo que llevó la discusión a un punto de no retorno.
Finalmente, se impuso la voluntad del jefe de Estado: Guevara salió del cargo y ahora se espera la llegada de un nuevo ministro que acate sin resistencia las directrices presidenciales, sin importar las posibles consecuencias económicas.