La representante a la Cámara por la circunscripción especial de afrodescendientes, Ana Rogelia Monsalve Álvarez, se encuentra en el peor de los mundos.
La dirigente política, elegida con el aval del partido Demócrata Colombiano, mantiene un distanciamiento con el fundador, presidente y representante legal de esa colectividad, Pedro Adán Torres, precisamente quien debe firmarle un nuevo aval si la congresista desea volver a aspirar.
Dada la situación, Monsalve estaría buscando, como tabla de salvación, la ley de transfuguismo, que, de ser aprobada, le permitiría a los actuales congresistas cambiarse de partido sin perder su condición por doble militancia.
El plan B de Ana Rogelia y su hermano Rumenigge es que este último, exalcalde del municipio de Malambo, aspire al Congreso de la República, teniendo en cuenta que el gobierno de Petro los ha “pechichado” con varios cargos importantes en Bogotá, como en el Ministerio de las TIC y también en la dirección territorial de la Agencia Nacional de Tierras en el Atlántico.
Así las cosas, parece que la actual congresista tendría muy embolatado su regreso a la Cámara de Representantes, y su hermano, que ha sido imputado por la Fiscalía y enfrenta varios procesos en la Procuraduría, tampoco la tendría fácil.