Más de 2.000 personas en el conjunto Brisas de Reservas de Curinca, en Santa Marta, enfrentan una crisis de agua que ha convertido su sueño de tener vivienda propia en una pesadilla. Los residentes denuncian que, desde hace más de un año, el suministro de agua es intermitente, con solo dos horas al día de agua en horarios específicos, lo que pone en peligro la salubridad del complejo.
A pesar de haber adquirido sus apartamentos, con un valor de $130 millones, con la promesa de un pozo propio para garantizar el suministro, los habitantes aseguran que la realidad es muy diferente. “Nos dijeron que no tendríamos problemas de agua, pero seguimos sin solución. El pozo no funciona como se prometió”, señala Diana Osuna, una de las afectadas.
Los residentes han solicitado respuestas tanto a la Constructora Bolívar como a las autoridades locales, pero hasta el momento no han obtenido una solución clara. Ante la escasez, muchos vecinos se han visto obligados a almacenar agua en baldes o incluso a comprarla de carrotanques.
Diana Osuna
hace un llamado urgente a las autoridades: “El agua es un derecho, no un privilegio. Solo pedimos que se cumpla lo prometido y que se respete lo que se nos garantizó al momento de la compra”, concluyó. La comunidad espera respuestas definitivas ante la grave situación.