Investigadores del Instituto de Ciencias Marinas de Virginia (VIMS) han descubierto un pez dragón antártico (Akarotaxis gouldae) en una zona inusual, bajo un gigantesco iceberg en la Antártida. Este hallazgo ha generado preocupación en la comunidad científica, pues sugiere cambios en el ecosistema debido al derretimiento del hielo.
El pez dragón antártico es una especie que normalmente habita las profundidades bajo los glaciares, por lo que su presencia en áreas más superficiales era poco común. De hecho, antes se pensaba que pertenecía a otra subespecie de pez dragón, según los estudios del VIMS.
Los científicos creen que su desplazamiento se debe al retroceso del hielo antártico, lo que plantea nuevos desafíos para el ecosistema marino.
“El derretimiento del hielo está afectando el comportamiento de muchas especies y alterando su relación con el entorno. Es fundamental seguir monitoreando estos cambios”, indicaron los investigadores.
El VIMS continuará estudiando al Akarotaxis gouldae para evaluar su impacto en el ecosistema y entender cómo podría afectar a otras especies marinas.
Otro tema que preocupa a los científicos y ambientalistas es el incremento del turismo en la Antártida, lo que genera una presión adicional sobre este ecosistema vulnerable.
Según Ricardo Roura, consultor de la Coalición Antártica y del Océano Austral (ASOC), tras la pandemia ha habido un aumento significativo de visitantes entre octubre y marzo, alcanzando 124.000 turistas en 2024, cifra que podría seguir creciendo en los próximos años.
La situación fue discutida en la 46ª reunión consultiva del Tratado Antártico, celebrada en India en 2024, donde representantes de más de 56 países debatieron sobre la gestión sostenible del continente.
“El Tratado Antártico de 1959 establece que la Antártida es un territorio dedicado a la paz y la ciencia, sin exploración de recursos naturales. Sin embargo, las presiones sobre el tratado aumentan, y hay miembros con visiones muy definidas sobre ciertos temas”, explicó Roura.
A pesar de estos desafíos, la ASOC trabaja en el desarrollo de un marco regulatorio más estricto para el turismo en la región, con el objetivo de reducir su impacto ambiental y proteger uno de los últimos ecosistemas vírgenes del planeta.