Una impactante denuncia apareció en los baños del Congreso de la República con el mensaje: “Aquí a los acosadores les renuevan el contrato (…) rompimos el silencio y nada pasó”. Esta acusación, hecha por funcionarias del Legislativo, refleja la frustración y desconfianza hacia el protocolo implementado hace dos años para prevenir y atender casos de acoso sexual en el Capitolio.
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Una de las denuncias más alarmantes proviene de la funcionaria Tania Acero, quien asegura haber sido víctima de agresión sexual. A pesar de haberse acogido al protocolo del Congreso, Acero señala que no recibió apoyo ni acompañamiento legal, y que el presunto agresor sigue desempeñando labores en el mismo lugar.
El hecho pone en evidencia las fallas y la falta de efectividad del protocolo, generando una creciente preocupación por la seguridad y el bienestar de las mujeres que trabajan en el Congreso. Las funcionarias exigen acciones concretas y medidas que garanticen un entorno libre de violencia y acoso.