Víctor de Currea-Lugo, exasesor del gobierno de Gustavo Petro, reconoció que contactó al exjefe paramilitar Salvatore Mancuso para solicitarle una entrevista centrada en Abelardo De La Espriella, en medio de la controversia política por las revelaciones sobre el llamado pacto de Valledupar.
En un comunicado de 11 puntos, De Currea-Lugo aseguró que las comunicaciones con Mancuso, realizadas el 23 de mayo y el 13 de junio de 2026, respondieron a una iniciativa personal después de su salida del Gobierno. Según explicó, para entonces ya había presentado su renuncia como asesor, aceptada el 1 de abril.
El exfuncionario sostuvo que buscaba realizar una entrevista para su página web y reconoció que pretendía que tuviera repercusiones en el debate electoral. También defendió su derecho a expresar sus posiciones políticas y a investigar como periodista.
“Mi propósito era contribuir al debate público en el contexto electoral, y expresé abiertamente mi posición política y mi interés en que la entrevista tuviera repercusiones en ese debate”, afirmó en el comunicado.
Niega instrucciones de Petro y ofrecimientos a Mancuso
De Currea-Lugo negó haber recibido órdenes del presidente Gustavo Petro para obtener declaraciones contra De La Espriella, el expresidente Álvaro Uribe u otras figuras políticas. También aseguró que no coordinó la iniciativa con funcionarios del Gobierno.
Además, rechazó haber ofrecido dinero, favores o beneficios a Mancuso, o haberle solicitado que formulara acusaciones falsas. Según su versión, el exjefe paramilitar dejó de responder sus mensajes y la entrevista nunca llegó a realizarse.
Las explicaciones se conocen después de que SEMANA divulgara mensajes y un audio relacionados con el contacto entre ambos. La publicación vinculó esas comunicaciones con las controversias alrededor del denominado pacto de Valledupar, una mesa de conversaciones con exjefes paramilitares durante el Gobierno Petro.
El caso también involucra versiones atribuidas a Angie Rodríguez, exdirectora del Departamento Administrativo de la Presidencia, y a Mancuso sobre supuestos intentos de promover declaraciones contra dirigentes políticos.
Por ahora, el reconocimiento de De Currea-Lugo confirma que buscó entrevistar a Mancuso y que quería que el contenido tuviera impacto en el debate electoral. Sin embargo, sus declaraciones no prueban por sí solas que hubiera existido una operación coordinada desde el Gobierno ni que se hubieran preparado acusaciones falsas contra De La Espriella.
La controversia deja una pregunta central: ¿se trató de una iniciativa periodística individual con un propósito político reconocido por su autor o hubo otras gestiones alrededor de las conversaciones con Mancuso? Para establecerlo se necesitarían pruebas adicionales sobre el alcance de los contactos y la participación de terceros.










