La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) recuperó 10 cuerpos durante la tercera fase de intervención en el Cementerio Católico Calancala de Barranquilla, con lo que ya son 33 las historias de vida recuperadas en el marco de este proceso.
De acuerdo con la información entregada por la entidad, los restos corresponderían a personas que habrían desaparecido en el contexto de la violencia que golpeó al país durante la década de los años 90. Sin embargo, será el proceso de identificación el que permita establecer quiénes eran y si existe correspondencia con personas reportadas como desaparecidas.
Cuerpos llegaron a Barranquilla por el río Magdalena
La investigación de la UBPD establece que durante los años 90 varios cuerpos fueron arrastrados por la corriente del río Magdalena hasta diferentes sectores de Barranquilla.
Debido a que en ese momento no fue posible establecer sus identidades, los cuerpos fueron trasladados al Cementerio Católico Calancala, donde terminaron sepultados como personas no identificadas.
Décadas después, la intervención busca recuperar esos restos para intentar reconstruir sus historias y encontrar respuestas para familias que aún desconocen qué ocurrió con sus seres queridos.
Ahora comienza una etapa clave
Con la recuperación de estos 10 cuerpos termina una nueva fase de intervención en el cementerio y comienza una etapa fundamental: la identificación de los restos.
Para ello se realizarán análisis forenses y se cruzará la información obtenida con los registros disponibles sobre personas desaparecidas, con el propósito de encontrar posibles coincidencias.
La UBPD destacó que el objetivo no se limita a recuperar restos humanos, sino también a contribuir a esclarecer qué ocurrió con personas desaparecidas y entregar respuestas a sus familias.
Alix Rocío Torres Penagos, investigadora integral del equipo de la UBPD en el Atlántico, resaltó la dimensión humana de este trabajo y señaló que la búsqueda pretende abrir caminos para que las familias puedan superar décadas de incertidumbre.
Con este nuevo hallazgo, el Cementerio Calancala se convierte nuevamente en un escenario clave para la búsqueda de personas desaparecidas y para reconstruir historias que permanecieron durante décadas sin una respuesta definitiva.









