Los legisladores acordaron no convocar a sesiones de comisiones ni plenarias durante el descanso académico escolar, bajo el compromiso de compensar las jornadas no trabajadas con una agenda de trabajo continuo de martes a viernes la semana siguiente.
El receso parlamentario que coincide con la semana de receso escolar de octubre volvió a generar controversia política e institucional. A pesar de que en la agenda legislativa cursan proyectos de alto impacto —como el debate en torno a la reforma laboral impulsada por el Gobierno Nacional—, la Mesa Directiva del Congreso acogió la solicitud de varios congresistas de suspender actividades formales para compartir con sus familias o desplazarse a las regiones.
Como mecanismo de compensación, se fijó una jornada continua para la semana posterior, en la que los parlamentarios deberán sesionar de martes a viernes para cubrir el tiempo que no se atenderá en el recinto legislativo.
Detalles de la decisión y posturas en el Legislativo
Esquema de reposición de tiempo: La Mesa Directiva dispuso que, finalizada la semana de descanso escolar, las Comisiones Constitucionales y las Plenarias deberán sesionar de manera extendida para no retrasar el cronograma de los proyectos en trámite.
Declaración de la oposición: El senador Hernán Cadavid (Centro Democrático) señaló que, aunque algunos legisladores no tienen hijos en edad escolar, el tiempo de receso se aprovechará para trabajo territorial y atención familiar. Reiteró además la disposición del bloque parlamentario para acudir al llamado a las sesiones intensivas de compensación.
Respaldo desde la bancada de Gobierno: Por su parte, el senador Kevin Gómez (Pacto Histórico) confirmó el acuerdo alcanzado para reponer el tiempo de trabajo plenario una vez concluya el receso, asegurando que se mantendrá el avance de los debates normativos programados









