Desde la cárcel de Cómbita, en Boyacá, Jaime Angulo Osorio habló por primera vez ante un medio de comunicación sobre su participación en los hechos que rodearon la llegada de los grupos paramilitares a Ituango y la posterior masacre de El Aro, ocurrida entre el 22 y el 30 de octubre de 1997.
En entrevista con 6AM W y la Unidad Investigativa de Caracol Radio, el comerciante de Ituango, actualmente compareciente ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), reconoció que financió a las Autodefensas, facilitó vehículos para su movilización y colaboró con su ingreso a la zona.
Aunque negó haber participado directamente en la planeación o ejecución de la masacre, Angulo Osorio asumió responsabilidad como tercero civil y pidió perdón a las víctimas por haber contribuido al fortalecimiento de la estructura paramilitar que terminó protagonizando la incursión.
“Cargo el dolor de todos esos muertos”, afirmó durante la entrevista.
La masacre de El Aro dejó una estela de muerte, desplazamiento y destrucción. De acuerdo con los registros citados en el informe, decenas de personas fueron asesinadas o torturadas, cientos de familias fueron desplazadas, numerosas reses fueron robadas y buena parte del corregimiento terminó incendiada.
Reconoció haber financiado a los paramilitares
Angulo relató que comenzó a entregar recursos a las Autodefensas después de hechos violentos protagonizados por la guerrilla en la región. Según su versión, inicialmente aportó dinero para apoyar a los grupos armados que, de acuerdo con su explicación, pretendían enfrentar a la insurgencia.
Con el paso del tiempo, sostuvo, su colaboración fue más allá del dinero. Reconoció haber transportado armamento y haber facilitado vehículos para movilizar a integrantes de las Autodefensas.
Uno de los episodios que detalló ocurrió en una finca ubicada en la zona de El Topacio, donde, según su relato, recibió una solicitud para disponer de dos camiones en los Llanos de Cuivá.
Angulo aseguró que los vehículos fueron utilizados para transportar aproximadamente 70 hombres hacia Ituango.
“Yo les aporto dos camiones, doble troque, para que recogieran a la tropa”, relató.
El testimonio adquiere especial relevancia dentro del proceso que adelanta la JEP, debido a que el propio Angulo reconoce que su colaboración contribuyó al ingreso y movilidad de los paramilitares que posteriormente perpetraron la incursión en El Aro.
“Asumo la responsabilidad como tercero civil”
Aunque insiste en que no tomó parte en la planeación ni en la ejecución de la masacre, Angulo considera que su papel como colaborador de las Autodefensas lo compromete frente a lo ocurrido.
“Asumo la responsabilidad como tercero civil, como me acepta la JEP. Colaboré y presté los carros y lo que tenía a disposición a los miembros de las autodefensas”, manifestó.
El procesado también ofreció disculpas a los familiares de las víctimas y aseguró que nunca tuvo como propósito que se produjera una matanza.
“Perdón absoluto, nunca fue mi intención”, sostuvo.
Su declaración se produce mientras la JEP evalúa sus aportes a la verdad dentro del proceso y determina el alcance de su sometimiento a la justicia transicional.
Angulo niega haber sido jefe paramilitar en Ituango
Durante la entrevista también rechazó las versiones de antiguos integrantes de las Autodefensas que lo han señalado como uno de los hombres con poder dentro de la estructura paramilitar que operaba en Ituango y municipios cercanos.
Uno de ellos es Isaías Montes, conocido como ‘Junior’, antiguo comandante urbano de las AUC en Ituango, quien ha relacionado a Angulo con el funcionamiento de esa organización.
El compareciente rechazó esas afirmaciones y pidió a la JEP valorar con especial cuidado los testimonios de antiguos paramilitares.
Angulo sostuvo que no fue comandante de las Autodefensas, sino un colaborador que terminó facilitando recursos y logística.
¿Qué sabía la Gobernación de Antioquia?
Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue la eventual responsabilidad o conocimiento que pudieron tener funcionarios de la Gobernación de Antioquia frente a la incursión paramilitar.
Angulo aseguró que no tiene información que le permita afirmar que la administración departamental hubiera participado en la planeación o ejecución de la masacre.
Su declaración contrasta con versiones entregadas anteriormente por excomandantes paramilitares ante la justicia transicional.
Entre ellas está la de Salvatore Mancuso, quien en una audiencia ante la JEP afirmó que el entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe, estaba enterado de lo que se iba a ejecutar, al igual que su secretario Pedro Juan Moreno.
Se trata, sin embargo, de versiones que han sido objeto de controversia y que forman parte de las investigaciones y actuaciones judiciales correspondientes.
También habló del asesinato de Jesús María Valle
Angulo Osorio también se refirió al homicidio del defensor de derechos humanos Jesús María Valle, ocurrido el 26 de febrero de 1998.
Por este crimen fue condenado a 30 años de prisión, al igual que su hermano Francisco Angulo.
Durante la entrevista negó haber tenido motivos para ordenar o participar en el asesinato y cuestionó las declaraciones de Carlos Jaramillo Correa, amigo cercano de Valle, quien lo señaló dentro de la investigación.
Angulo también puso en duda elementos de su proceso judicial y mencionó supuestas irregularidades relacionadas con algunos testimonios y actuaciones de funcionarios.
Sin embargo, ante las preguntas de la Unidad Investigativa sobre varias de sus acusaciones, no presentó pruebas que las sustentaran.
También fue confrontado con las denuncias que Jesús María Valle había presentado ante la Fiscalía pocas semanas antes de su asesinato, en las que había señalado la presencia de paramilitares en propiedades de Angulo. El compareciente rechazó esas acusaciones.
“Todavía no duermo”
Más allá de sus explicaciones judiciales, Angulo aseguró que los hechos ocurridos en Ituango continúan afectándolo y que no ha conseguido recuperar la tranquilidad.
Dijo que tiene la intención de contribuir a la reparación de las víctimas mediante tierras y otros bienes que conserva en el municipio.
“Todavía no duermo, porque es que no he logrado hacerlo”, manifestó.
El compareciente aseguró que ha intentado ayudar a habitantes de Ituango y que pretende contribuir materialmente a quienes resultaron afectados por la violencia.
“Cargo ese dolor de todos esos muertos”, insistió.
Defendió la continuidad de la JEP
Finalmente, Angulo se mostró partidario de que la Jurisdicción Especial para la Paz continúe funcionando, aunque consideró necesario corregir algunos aspectos de su funcionamiento.
Según su posición, el tribunal transicional ha permitido conocer hechos del conflicto armado que difícilmente habrían salido a la luz mediante la justicia ordinaria.
“Sí hay que escuchar la verdad y hay que llegar a ella”, afirmó.
Su testimonio queda ahora en manos de la JEP, que deberá valorar sus aportes, contrastarlos con otras declaraciones y determinar si cumplen con las condiciones exigidas dentro del sistema de justicia transicional.
El reconocimiento de Angulo no significa, por sí solo, que haya una decisión judicial definitiva sobre todos los hechos que menciona. Su alcance deberá ser establecido por las autoridades competentes a partir de la confrontación con expedientes, testimonios y demás elementos probatorios.










