El presidente Abelardo De La Espriella salió públicamente a marcar distancia con una persona cercana a su familia. Se trata de Margarita Andrade, a quien el mandatario reconoce como amiga suya y de sus padres desde hace varios años, pero a quien señaló de estar utilizando esa relación para realizar gestiones relacionadas con cargos dentro del Gobierno.
El pronunciamiento fue realizado por De La Espriella a través de su cuenta de X, donde aseguró que Andrade estaría contactando dependencias de la administración nacional y funcionarios en el departamento de Córdoba para gestionar puestos, haciendo referencia a su cercanía con el jefe de Estado y su familia.
“Margarita Andrade, a quien conozco desde que era niño y quien ha sido amiga mía y de mis padres desde siempre, está llamando a distintas dependencias del Gobierno y a funcionarios en Córdoba, utilizando su cercanía con mi familia y conmigo para intrigar por cargos”, afirmó el presidente.
El mandatario fue enfático en aclarar que esa cercanía personal no significa que Andrade tenga autorización para representarlo ante funcionarios o dependencias oficiales.
“La señora Andrade no está autorizada para hablar en mi nombre ni en el del Gobierno”, señaló De La Espriella.
El presidente puso distancia
En el mismo mensaje, el jefe de Estado extendió su advertencia a cualquier persona de su círculo cercano que pretenda utilizar vínculos familiares o de amistad para intervenir en asuntos de la administración.
Margarita Andrade, a quien conozco desde que era niño y quien ha sido amiga mía y de mis padres desde siempre, está llamando a distintas dependencias del Gobierno y a funcionarios en Córdoba, utilizando su cercanía con mi familia y conmigo para intrigar por cargos.
La señora…
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) October 1, 2026
De La Espriella sostuvo que ningún familiar o amigo suyo tiene autorización para actuar como representante del Gobierno y rechazó que las relaciones personales puedan convertirse en una vía para obtener privilegios o influir en decisiones administrativas.
“La amistad y el parentesco no otorgan representación ni privilegios en el Gobierno del Tigre”, manifestó.
El mandatario relacionó además este tipo de actuaciones con las prácticas políticas que ha cuestionado desde su llegada a la Presidencia y aseguró que la denominada “politiquería” no tiene cabida en el proyecto político que representa.
“Muchos no han entendido que yo no vine a hacer la política de siempre, sino a cambiar la política para siempre”, escribió.
¿Qué se sabe de las supuestas gestiones?
Por ahora, la información pública disponible proviene principalmente de la denuncia realizada por el propio presidente. No se han detallado cuáles serían las dependencias específicas contactadas, qué funcionarios habrían recibido las llamadas ni cuáles cargos estarían siendo gestionados.
Tampoco se ha establecido públicamente, a partir de la información conocida, que Andrade haya obtenido algún nombramiento o beneficio como consecuencia de esas supuestas gestiones.
Por esa razón, las afirmaciones sobre las actuaciones de Andrade corresponden a lo señalado por De La Espriella y no constituyen por sí mismas una conclusión sobre una eventual irregularidad.
Andrade respondió con un mensaje sobre el silencio
Después del pronunciamiento presidencial, Margarita Andrade publicó un mensaje en sus redes sociales que fue interpretado como una posible respuesta, aunque no mencionó directamente a De La Espriella ni hizo referencia expresa a las acusaciones.
En la publicación, Andrade reflexionó sobre el valor del silencio y sostuvo que callar en determinadas circunstancias puede ser una decisión relacionada con la madurez y la fortaleza personal.
“Elegir el silencio no es debilidad, es madurez”, escribió.
También señaló que no todo requiere una respuesta inmediata y llamó a mantener la tranquilidad y concentrarse en el bienestar personal.
Un mensaje que trasciende el caso Andrade
El pronunciamiento presidencial no se limitó a la relación con una persona específica. De La Espriella aprovechó la situación para reiterar una posición general sobre el papel que deben tener familiares y amigos de quienes ocupan cargos públicos.
La declaración establece, según sus propias palabras, que ninguna relación personal con el presidente implica autorización para hablar en su nombre o gestionar asuntos dentro del Gobierno.
El episodio también pone sobre la mesa el manejo de las relaciones personales alrededor del poder y los límites entre la cercanía con un mandatario y la representación institucional.
Por ahora, el Gobierno no ha informado si se adelantarán verificaciones internas sobre las supuestas gestiones mencionadas por el presidente. Mientras tanto, el cruce entre De La Espriella y Andrade deja una advertencia pública del mandatario: la amistad con él o con su familia no equivale a tener vía libre para intervenir en decisiones del Gobierno.










