La partida de Eduardo Arteta, abogado, educador y servidor público, deja un profundo sentimiento de tristeza entre quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo, trabajar a su lado y compartir parte de su camino profesional y personal.
Arteta, hijo de Juan de Acosta, fue reconocido a lo largo de su trayectoria por su compromiso con la educación superior, su experiencia en el servicio público y, especialmente, por su disposición permanente para encontrar soluciones ante las dificultades.
Su vida profesional estuvo estrechamente ligada al sector educativo. Ocupó diferentes responsabilidades en varias universidades y llegó a desempeñarse como secretario general de la Universidad Autónoma del Caribe, institución en la que dejó una importante huella. También fue secretario de Educación y secretario de Gobierno en el departamento del Magdalena.
Quienes compartieron con él destacan no solo sus conocimientos y experiencia, sino también su calidad humana. Era de esas personas a las que se acudía cuando aparecía un problema, porque siempre tenía una palabra, una orientación o una alternativa para buscar una salida.
Durante su paso por la Universidad Autónoma del Caribe fue considerado un hombre de confianza y un estrecho colaborador del entonces rector Jorge Senior Martínez, con quien trabajó en diferentes procesos de la institución.
Pero más allá de los cargos que ocupó y de las responsabilidades que asumió, Eduardo Arteta será recordado por sus compañeros y amigos como un hombre cercano, servicial y dispuesto a tender la mano. Su legado no queda únicamente en las instituciones donde trabajó, sino también en las personas que encontraron en él a un colega, un consejero y un amigo.
Su partida deja un vacío entre familiares, amigos, colegas y miembros de la comunidad educativa que hoy lamentan profundamente su fallecimiento.
En momentos como este, los cargos y los títulos pasan a un segundo plano. Permanece el recuerdo de la persona, de sus conversaciones, de sus enseñanzas, de su solidaridad y de las huellas que dejó en quienes tuvieron la fortuna de cruzarse con él.
A sus familiares y seres queridos, nuestras más sinceras condolencias.
Paz en la tumba de Eduardo Arteta. Que su memoria permanezca viva en quienes lo conocieron y compartieron con él.








