La decisión busca evitar que aumenten los costos de transporte de alimentos, medicamentos, maquinaria y ayudas humanitarias que deben llegar a las zonas afectadas por la emergencia, además de contener la presión sobre los gastos de los hogares.
En Barranquilla, el precio de referencia de la gasolina corriente permanecerá en $15.921 por galón, mientras que el ACPM se mantendrá en $11.291.
La medida entró en vigencia el 29 de agosto y permanecerá durante todo septiembre, por lo que los consumidores no tendrán en este periodo un incremento en los precios de referencia de estos combustibles.
El Gobierno considera que mantener estables los precios de los combustibles puede contribuir a amortiguar los efectos de la emergencia sobre la cadena logística y el transporte, especialmente en las regiones que todavía enfrentan las consecuencias del movimiento telúrico.
La decisión también busca evitar que los mayores costos de operación terminen trasladándose al precio de productos esenciales, en momentos en que miles de familias y comunidades requieren atención y asistencia.
Con el congelamiento, el Ejecutivo pretende brindar un alivio temporal mientras avanzan las labores de recuperación y reconstrucción en las zonas afectadas por el terremoto.










