El Gobierno de Irán reaccionó con dureza a las nuevas sanciones económicas y comerciales anunciadas por Estados Unidos, al considerar que las medidas terminan afectando principalmente a la población civil.
El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní calificó las restricciones como una forma de “terrorismo económico” y las señaló como presuntos crímenes de lesa humanidad.
Teherán aseguró que las nuevas medidas no lograrán modificar su posición ni debilitar su determinación de defender la independencia, la soberanía nacional y sus intereses.
La respuesta refleja nuevamente la profunda tensión entre ambos gobiernos, en medio de la estrategia de presión económica impulsada por Washington contra Irán.










