Colombia enfrenta una de las emergencias más graves de los últimos años tras el terremoto de magnitud 7,4 registrado el lunes 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, Chocó.
El más reciente balance eleva a 224 la cifra de personas fallecidas, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate de personas que permanecen desaparecidas. Chocó, Risaralda, Valle del Cauca, Caldas y Quindío concentran buena parte de las afectaciones.
La emergencia también mantiene en alerta a los organismos de socorro por la actividad sísmica posterior. De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano, hasta las 6:00 de la tarde del martes se habían registrado 106 réplicas, ocho de ellas con magnitud superior a 3,0 y una por encima de 4,0.

Mientras las autoridades avanzan en la evaluación de daños, bomberos, equipos de rescate, personal médico, Fuerza Pública y cientos de ciudadanos continúan trabajando entre los escombros.
La solidaridad también se ha extendido a distintas regiones del país. En ciudades como Bogotá fueron habilitados centros de acopio para recibir agua, alimentos no perecederos, cobijas, colchonetas, elementos de higiene y suministros de primeros auxilios.
Sin embargo, la magnitud de la tragedia mantiene la preocupación sobre las condiciones de miles de familias que perdieron sus viviendas o permanecen en zonas consideradas de riesgo.

La prioridad ahora es encontrar a quienes continúan desaparecidos, atender a los heridos y garantizar asistencia a las comunidades damnificadas, mientras Colombia intenta recuperar la normalidad en medio de una emergencia que todavía no termina.










